jueves, 4 de junio de 2020

El Oráculo Kipper


Las cartas fueron diseñadas en 1870 por Susanne Kipper.

Ella había aprendido a adivinar con las cartas gitanas Lenormand, extraidas de una familia gitana. Fue en su ciudad natal en Berlín, donde hizo sus pronósticos más precisos y populares. Cuando se mudó a Baviera, sin embargo, las cosas cambiaron. Se establecieron allí porque los romaníes y Sintis sufrían perjuicios indebidos y Susanne Kipper fue muy impopular con el uso de las tradiciones gitanas en la población bávara.

A las cartas Lenormand ni siquiera podía volver porque en Alemania, debido a la guerra franco-alemana, casi todo el mundo odiaba lo que era de origen francés. A partir de este falso orgullo nacionalista, Susanne Kipper decidió por lo tanto diseñar sus propias cartas con motivos alemanes. Por este motivo lleva hoy su nombre en las cartas.

Las cartas Kipper son un oráculo y consisten en 36 cartas. Además de las 6 cartas de la personalidad, se muestran 30 situaciones de la vida cotidiana. Además de las Zigeuner y las Lenormand, estas cartas son principalmente para los principiantes, ya que trabajar a través de las imágenes sencillas y símbolos es muy notable y significativa.



El funcionamiento habitual de una consulta de cartas con el Oráculo Kipper puede ser descrito así:

1.    La Consultante baraja las cartas, las coloca en un montón boca abajo sobre la mesa y las corta con la mano izquierda para hacer tres montones.
2.    Se da la vuelta a los 3 montones de forma que se vea la imagen de la carta inferior de cada uno. Estas tres imágenes (el corte) son particularmente importantes ya que nos dan una primera información sobre la consulta que hacemos. Siendo la primera carta información sobre el pasado, la central sobre el presente y la última sobre el futuro.
3.    Después de leerlas, la consultante vuelve a unir los tres montones en uno solo siguiendo el orden que ella/él quiera, se colocan boca abajo y se las distribuye en 4 filas de 9 cartas cada una. Si la carta que representa a la consultante sale la última de todas, no es posible dar una interpretación satisfactoria. Hay que mezclar otra vez, y volver a colocarlas.
4.    Ahora podemos realizar una lectura completa del oráculo. Empezamos evaluando la carta del consultante y las cartas que la rodean, siempre combinándolas en relación al consultante. Las cartas a la izquierda se refieren al pasado, por lo que los acontecimientos y experiencias se encuentran ya detrás del consultante. Y naturalmente, las cartas a la derecha nos indican el futuro, acontecimientos, deseos, acciones, incluso lo que escapa al control del consultante.

El hecho de que la carta que representa a la consultante aparezca la última de todas, como indicaba más arriba, no permita dar una interpretación satisfactoria puesto que no hay cartas a futuro. Todo es pasado. Esto nos indica que la consultante tiene que resolver ciertos aspectos de su pasado que la bloquean en el momento presente. Para poder construir su futuro, necesita arreglar su pasado.

Según el tipo de consulta se utiliza un tipo de tirada u otra. Lo descrito más arriba es para una consulta presencial usando un Gran Tablero Kipper.


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